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13 jul. 2010

DEBATE SOBRE EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL - PARTE I

El día 12 de julio en el I.S.F.D.Nº 6 de Chivilcoy, seis panelistas locales, provenientes de distintos ámbitos profesionales, debatieron la Ley de Matrimonio Igualitario que tantos enfrentamientos ha generado en nuestro país.
Los disertantes fueron: Ignacio Caricati (psicólogo), Hugo Fagnani (médico neurólogo), Luis Rositto (periodista y diseñador gráfico), Luis Calce (profesor), Susana Loreya (psicóloga social), Luis Jáuregui (padre de la parroquia San Cayetano).

La pregunta que abrió el debate se transcribe a continuación junto a la opinión de cada uno de los profesionales. En las entradas posteriores se incluirá el resto de la charla.

¿Por qué es necesario debatir este tema? ¿Por qué nunca antes este tema estuvo en la agenda pública?


Luis Rosito (periodista):

Más allá de los acontecimientos personales, a esta altura de nuestras vidas, hay muchos debates que son esenciales. Vaya a saber uno porque no se han realizado todavía. Algunos porque no son políticamente correctos, otros por esa tendencia del hombre de no meterse en todo aquello que sacuda su misma esencia o por miedo a perder prebendas o comodidades conquistadas en base a la teoría “no te metás” y a no comprometerse. Debatir una ley que viene a restañar un vacío en cuanto a lo que hace a la igualdad de las personas es una necesidad y a la vez da un poco de vergüenza por la falta de compromiso serio de algunos sectores y por la comodidad que tenemos algunos por ese tipo de cuestiones. Esta discusión nos hará crecer más allá de los resultados, aunque personalmente creo que ningún argentino ni ebrio ni dormido pueda atentar contra los derechos de otros argentinos cualquiera sea su condición sexual o social y aquí nos debemos un gran debate que quedó olvidado por los intereses políticos y entre poblaciones tan culpables unos como otros.

Susana Loreya (psicóloga social):

La ley es urgente y necesaria. Como ciudadanos nos corresponde la posibilidad de organizar este tipo de debates. Por un lado, porque es responsabilidad de las autoridades que se eligieron democráticamente debatir sobre todas las cuestiones que atañen a nuestra sociedad. Por otro lado, es mucha la información que está circulando, hay campañas muy fuertes, algunas que están en contra, mucha información que se confunde y que hace confundir, por eso es necesario este tipo de debates para aclarar algunas ideas. Desde un lado y desde el otro debemos buscar respuestas juntos. Creo que anteriormente el debate no había sido posible, porque ahora existen muchas familias que están formadas por parejas homosexuales, que tienen hijos, y son familias que ya están conformadas y no que están por crearse. Es decir, no es algo nuevo. Por eso se hace necesaria la sanción de la ley.

Hugo Fagnani (médico neurólogo):

Creo que somos privilegiados de poder participar en el debate. Esto no por nada se ha debatido antes y el hecho de que hagamos un debate a nivel institucional, en el Congreso, en el Senado, que se está dando, y poder transmitirlo a la gente, al vecino común, es único y creo que hay que aprovechar las circunstancias, hay que tomarlo como ejercicio para todas las cosas que modifiquen nuestra sociedad. No por nada no se ha debatido nunca ésta ley en especial, o esta forma de ver la cosa. Porque ley, si hablamos en el sentido de la palabra, según la definición del vecino común, es una norma que regula la realidad, lo que pone límites, lo que más o menos discrimina lo bueno y lo malo para toda la sociedad. Y porque ley instalada como tal iguala a la sociedad. Entonces no es raro que tenga opiniones a favor y opiniones en contra, lo cual es saludable porque enriquece al debate. Pero uno piensa que es lo que corta por el medio a la sociedad es el derecho a las minorías, lo podemos llevar a otros debates que se han dado en el mundo, como la igualdad racial, algunas con los mismos argumentos, con personas a favor y personas en contra. En Estados Unidos se decía que eso cortaba por el medio los principios de la sociedad blanca de esos momentos y que si bien los buenos ciudadanos respetaban a los negros no terminaban de darles los derechos de igualdad social. En otros casos se ha debatido esto y cuanto más debate estimula, cuanto más fuerzas a favor y en contra tiene, más enriquecedor es el debate. Por cosas intrascendentes quién se va a poner a debatir. Estas son las cosas que modifican la vida, de una porción importante de la sociedad. Pensemos para ponerle números, y sacándole todo velo de tontería, los estudios más serios hechos en los lugares que todos reconocemos como serios en el mundo, en estados Unidos, en Bélgica, establecen una frecuencia con respecto a las personas de homosexuales de 1 a 3 por ciento de la sociedad. De manera que en Chivilcoy tenemos 1500 o 2000 vecinos que están excluidos y que son tratados de diferente manera. ¿Con qué argumento? Bueno, esta ley deberá hondar en si eran ciertos aquellos argumentos que se han ido cayendo a medida que avanzó la cultura, la educación, la medicina, en todos los aspectos, entonce fueron saliendo de libros que estuvieron durante muchos años como seres deleznables, después como enfermos, fueron sacados hasta de los manuales. Pero hoy somos seres iguales, somos Nosotros. Con una tendencia sexual diferente. No hay nada que pruebe lo contrario. Entonces creo que igualar a iguales es un acto trascendente de una sociedad que va madurando y que nos pone legislando a la altura de Holanda, de Dinamarca, de casi todos los Países Bajos, de 17 estados de Estados Unidos, de España, de Portugal, y otros países que uno mira como desde donde vienen los avances, la cultura y nos alejamos cada vez más de Yemen, de Sudán, de Pakistán, de Afganistán, donde hay hasta juicios con pena de muerte para este tipo de cosas. Entonces estamos en el medio, los consideramos diferentes, pero más o menos iguales o los consideramos iguales del todo como los países avanzados. No es cierto que esto no se discuta bastante tiempo, sino todo lo contrario. Creo que en el interior de cada uno de nosotros se nos ha ido formando una opinión desde la propia experiencia cuando de igual a igual comenzamos a compartir un café, la esquina, un amigo, etc, con gente iguales a nosotros y nos fuimos desprejuiciando a medida que fuimos avanzando mental y culturalmente.

Luis Jáuregui (cura párroco de la parroquia San Cayetano):

Creo que es un tema esencial el debate, porque tenemos que ir asumiendo y ya tenemos que tener asumido que vivimos en una sociedad plural, democrática y que hay una minoría generalmente discriminada que está ejerciendo un espacio de igualdad. Por lo tanto es un debate de todos y de la sociedad. Una vez más no debemos, y hemos fracasado en el intento, dar un debate muy serio, un debate más profundo, con un diálogo respetuoso, claro, más libre. Hay dos elementos que aparecen en el debate en este país y que parecen incurables, uno es cuando los intereses individuales están por encima del interés común y uno ve que el poder político está especulando con el tema de las conveniencias y los intereses. Los medios de comunicación dan mucha información pero con poca claridad. Después están también los que moralizan el debate. Un debate moralizado es un debate trunco, porque si yo moralizo el debate parto de la idea de que el que piensa distinto que yo está equivocado. Por lo tanto nunca vamos a dialogar o a llegar a un acuerdo. En esa moralización surgen expresiones como las que hemos escuchado estos días de demonización de lo diferente, de cosas que de ninguna manera ayudan a una integración, sino que son discriminatorias, producto de la intolerancia y en definitiva, una historia más de discriminación. ¿Por qué no fue tratado antes? Nosotros hemos sido parte de la discriminación o de la ridiculización. Cuántas veces los medios de comunicación que se han presentado como superadores de estos temas, lo han ridiculizado, presentando personajes que tenían mucho rating y que eran en definitiva una cargada, una falta de respeto constante. Por eso es necesario el debate, es esencial, es fundamental que haya una respuesta y se abra un espacio igualitario en la sociedad. Pero una vez más en el país hemos fallado en el tema.

Ignacio Caricati (psicólogo):

En primer lugar es esencial el debate por las miles de personas que son víctimas de la discriminación. Por el sufrimiento de estas personas, que por tener una elección sexual determinada, cosa que no se elige, uno no elige el objeto sexual que le da placer, sino que viene con nosotros, que son víctima de la discriminación. También es importante para pensar el tema si queremos un Estado laico o un Estado religioso que regule y actúe sobre la sociedad. Otro tema importante es debatir si es normal la orientación sexual o es una enfermedad o algo diferente. ¿Por qué no se dio antes el debate? Podemos dividir en el largo y corto tiempo. Pero lo cierto es que los grandes discursos, como el de la Iglesia, fueron cayendo y eso es lo que ha permitido aparecer debates como estos.

Luis Calce (profesor):

Es importante el debate, primero, porque estamos en democracia, somos personas libres y todos tenemos los mismos derechos. El derecho a la vida, a amar, el derecho a tener un hijo, un amigo. Tiene que ver con la libertad y la igualdad. Nosotros como docentes nos preguntamos si educamos en la igualdad, en la equidad, en la diversidad y primero tenemos que formarnos nosotros, asumir esta diversidad, el querer ser todos iguales. Muchos de ustedes que están acá hoy, que van a ser futuros docentes, van a tener que actuar y trabajar en otro contexto totalmente diferente, en donde van a trabajar con distintos tipos de personas, con distintas elecciones, no solo sexuales, sino de todo tipo. Estamos en una cultura pluralista, y esto de pensar todos distintos y poder entendernos igual es lo que debería haber pasado hace mucho. ¿Y por qué no pasó? Creo que porque venimos de muchos años de opresión, de muchos años de castigo, de silencio, y porque recién ahora nos estamos soltando un poco más de poder decir, gracias a un gobierno democrático que nos permite poder expresarnos y poder decir lo que no pudimos decir antes. Quizá toda esa hipocresía que había antes está cayendo, y a muchos, incluyendo a la Iglesia, le cuesta muchísimo asumir esta verdad.

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